Sobre las reglas y tácticas del juego social

En Medellín, a los 19 días del mes de agosto de 2016, (si ya conoce hasta el cansancio este párrafo pude saltar al segundo, pero mi deber es recitarlo como parte del protocolo de la declaración) con el fin de rendir versión libre y espontánea, sin apremio, ni juramentos, ni abogados, declararé de manera clara y precisa las preguntas y respuestas que sobre este Proceso me embargan. A la cuestión de mis Generalidades de Ley baste saber que soy Alonso Quesadasimple y llano instructor, mayor de edad y natural de Colombia, que conociendo los motivos por los cuales me encuentro rindiendo esta declaración, hago un relato claro y conciso de los hechos que me atañen.

El 4 de julio de 1991 se promulgó la Constitución Política de Colombia, en cuyo texto se destacan los conceptos de "Estado social de derecho", se reemplaza la "democracia representativa" por "democracia participativa", se elimina el "estado de sitio", se crea la "acción de tutela" y el "derecho de petición". El Artículo 41 expresa: "En todas las instituciones de educación, oficiales o privadas, serán obligatorios el estudio de la Constitución y la Instrucción Cívica. Asimismo se fomentarán prácticas democráticas para el aprendizaje de los principios y valores de la participación ciudadana. El Estado divulgará la Constitución." El 25 de julio de 2016, como resultado de un acuerdo entre las Centrales Obreras y el Gobierno, Sindesena presenta el Módulo de formación: "Ejercicio de los Derechos Fundamentales del Trabajo", con el propósito de que todos los trabajadores colombianos empiecen a adquirir elementos que le permitan protegerlos y defenderlos. Se espera implementar la propuesta en los programas de Formación Titulada del SENA a partir de enero de 2017.

La pregunta que orientará las situaciones del párrafo anterior es si considero la sociedad como un Juego, a lo que afirmo que es un Juego peligroso y agrego que pone en riesgo la vida misma, con sus atributos de libre, digna y justa. Así reza la Constitución, que es reglamento de ese Juego. Debo advertir que ya estamos inmersos en la partida, que la división de equipos está hecha y que no se habrá de descansar, es decir alcanzar la paz, hasta cuando se haya jugado el todo por el todo. Por eso antes de dar unas pautas de entrenamiento básico para ejercer el papel de Persona en toda su integridad y de Pueblo en toda su dimensión, habrá que hacer unas recomendaciones de entrada en cuanto al Reglamento de juego y reconocimiento del adversario.

Ahora me preguntarán cuál es el objetivo del Juego, pues simple: el "deber ser" de la convivencia social que la Constitución consagrar como principios y derechos fundamentos. Y puesto que a ese "deber ser", a esas aspiraciones ideales, se habrán de oponer los adversarios, es donde nace la partida, la confrontación, el combate, el duelo, la lucha o la pelea, como cada cual lo quiera llamar según sus circunstancias de modo, lugar y tiempo. Quizá la analogía con las competencias deportivas sirva de metáfora, y así como el pimpón puede inspirar una mesa de discusión para responder los ataques con argumentos certeros y precisos, sin jamas ceder a las argucias del rival, porque cediendo se pierde. O si el debate se torna muy agresivo valga buscar ejemplo en las técnicas de esgrima y cuando embista el tirador, descubrir su guardia baja para dar estocada a su juicio falaz. Pero en el Juego que nos ocupa no suelen aplicar las nobles virtudes deportivas y es conveniente saber que por lo contrario son los vicios y el juego sucio los que suelen investir al rival y que conviene prepararse para enfrentarlo con sus trampas, ases bajo la manga, golpes bajos y cualquier tipo de violaciones a la Regla que le sean necesarias para siempre ganar.

Si preguntan para qué competir si la partida es tan desigual habré de responder que lo que debe animar y dar sentido a un verdadero Jugador es la lucha misma y no el triunfo, que no es más que vanidad. Recuérdese que el romántico abriga la esperanza de persuadir al rival y para eso le regala libros. De todas maneras en muestra de caballerosidad se debe confiar que el adversario se sujetará al Reglamento, para lo cual se hará especial atención al Capítulo 4 sobre los mecanismos de protección y aplicación de los derechos. Por eso lo primero que nos obliga es el conocimiento de esas Reglas a conciencia y profundidad, y esta tarea exige perseverancia, como todo plan de entrenamiento. Valga observar que a la clase dominante, al adversario le conviene mucho nuestro desconocimiento del Reglamento, porque así pueden jugar a su provecho y arbitrio. Basta tener en cuenta que en 25 años de Constitución el artículo 41 se golea y Sindesena apenas ahora logra hacer un descuento para el Pueblo a ese vergonzoso marcador. 

Todos nos preguntamos cómo en un deficiente (por no llamar perverso) sistema de educación, que no incorpora en sus planes de estudio didácticas como el ajedrez y la lucha, se estudiará la Constitución con espíritu participativo. No podemos esperar que un curso de 48 horas podrá preparar con idoneidad a las personas para el duro combate que plantea el enemigo. Este es apenas un curso rápido de defensa personal del que se espera al menos reducir el número de victimas a las que diariamente somete el enemigo con sus atropellos, agravios, y violencia. Y como buena parte del éxito de este corto curso de entrenamiento dependerá de la calidad del instructor que la imparta, será necesario otra declaración para hablar sobre los aspectos claves de su perfil y su método. 

Finalmente me pedirán que diga si tengo algo más que agregar, corregir o enmendar en la presente diligencia, a lo que contesto que sobre este particular: No, pero sobre otros asuntos relacionados: Sí. Y puesto que tengo más motivos que merecen mi humilde y llana versión, la daré con la misma libertad y espontaneidad con que creo haber hecho ésta.

Sobre terminar la guerra y replantear la lucha

En Medellín, a los 12 días del mes de agosto de 2016, con el fin de rendir versión libre y espontánea, sin apremio, ni juramentos, ni abogados, declararé de manera clara y precisa las preguntas y respuestas que sobre este Proceso me embargan. A la cuestión de mis Generalidades de Ley baste saber que soy Alonso Quesadasimple y llano instructor, mayor de edad y natural de Colombia, que conociendo los motivos por los cuales me encuentro rindiendo esta declaración, hago un relato claro y conciso de los hechos que me atañen.

El martes 3 de febrero de 2009, el entonces presidente Álvaro Uribe acusó a los periodistas Hallman Morris y Jorge Enrique Botero de que se escudaban "en su condición de periodistas para ser permisivos cómplices del terrorismo". El 8 de octubre de 2014, ante la Fiscalía el senador Uribe ratifica las acusaciones contra Morris y Canal Capital como "medio servil del terrorismo". El 25 de septiembre de 2014 Morris radica ante la Corte Suprema de Justicia una demanda contra Álvaro Uribe por injuria y calumnia. El 29 de julio de 2016 Uribe, ante la Sala Penal de dicha Corte, rectifica sus acusaciones al periodista y los trabajadores del Canal Capital. Morris acepta el texto de rectificación y le regala a Uribe el libro "El factor humano" de John Carlin.

Antes de poder responder la pregunta sobre la sinceridad de este acto, se me viene a la memoria la expresión de un escritor francés que divide la humanidad entre idiotas y románticos. No puedo evitar relacionar a Uribe y Morris como modelos de esos perfiles humanos: los primeros viven ensimismados en un mundillo de temores y prejuicios que les impide ver al otro como su prójimo, los segundos en cambio consideran que los primeros tienen derecho a ser como son, incluso con la posibilidad de superar esa idiotez y por eso regalan libros. No hay en este término una connotación despectiva, no se si sea un hecho biológico o psicológico, entiendo que puede ser congénita o adquirida y no es exclusiva de una clase social pues no discrimina raza, género, credo o profesión; y así un idiota tranquilamente puede ser un colega o, con dolor en el alma, hasta un hermano. Pero si se quiere una división menos apasionada se puede decir, en el concepto político, que la humanidad se divide entre liberales y socialistas: Los primeros individualistas y los segundos colectivistas; unos abogan por la propiedad privada y los otros por el bien publico; para unos la prioridad es el mercado y fundan corporaciones financieras en tanto los otros se defienden en cooperativas de trabajo asociados. Para no agotar las definiciones baste mirar la vida y obra de los dos personajes que nos ocupan.

En cuanto a la sinceridad del acto debo precisar que antes que nada obedeció a una obligación judicial que a un gesto inmotivado de buena voluntad. Si por la sabiduría de un magistrado se propició el diálogo y la reconciliación, no debe pensarse que se hace la paz. No se puede ser tan ingenuo como aquella rana de la fábula, que ante la solicitud del escorpión para que le ayudase a cruzar el río prometiendo no hacerle ningún daño, accede subiéndole a sus espaldas, pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana quien pregunta incrédula: "¿cómo es que has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos", ante lo que el escorpión responde: "no he tenido elección, es mi naturaleza". Es así como después de un "diálogo" civilizado y un propósito de "reconciliación" no se puede creer que la naturaleza del liberal vaya a dejar de afanarse por su individualismo, su propiedad y su mercado y por eso el socialista no se puede confiar porque ese individualismo del liberal lo perjudica, esa propiedad lo empobrece y ese mercado lo idiotiza. Es por esto que si votamos para que se termine la guerra, el conflicto social no se acaba; si deseamos que los combatientes depongan las armas, no dejarán los idiotas de tender sus trampas y es aquí cuando hay que depurar mejor la forma de lucha civilizada. 

Después de esos tres párrafos puedo responder a qué viene esta declaración con relación a esta institución de formación profesional integral. Hay que reconocer que esos idiotas nos llevan una gran ventaja, pues tienen a su servicio una sofisticada estrategia de dominio hecha de sofismas, quimeras, tentaciones y sobornos. Mejor dicho ellos juegan al ajedrez del poder político y social (enrocándose en puestos de gobierno y jaqueando la oposición), mientras la mayoría de los románticos van, como piezas del parqués, buscando salir de la "Cárcel" para correr y salvar la vida, de "Seguro" en "Seguro". Para superar esta ignorancia del juego político presentamos al ajedrecista Morris, como modelo del romántico socialista que se ha preparado con inteligencia y sagacidad para enfrentar a los temible y astutos liberales. Y para resolver las preguntas de cómo los románticos común y corrientes podemos prepararnos en este tipo de lucha, cómo aprender los movimientos básicos del ajedrez socio político, será necesario otra sesión puesto que no pretendo abusar del tiempo y la atención del romántico lector.  

Finalmente me pedirán que diga si tengo algo más que agregar, corregir o enmendar en la presente diligencia, a lo que contesto que sobre este particular: No, pero sobre otros asuntos relacionados: Sí. Y puesto que tengo más motivos que merecen mi humilde y llana versión, la daré con la misma libertad y espontaneidad con que creo haber hecho ésta.

Sobre vigilar, juzgar y dominar

En Medellín, a los 5 días del mes de agosto de 2016, con el fin de rendir versión libre y espontánea, sin apremio, ni juramentos, ni abogados, declararé de manera clara y precisa las preguntas y respuestas que sobre este Proceso me embargan. A la cuestión de mis Generalidades de Ley baste saber que soy Alonso Quesadasimple y llano instructor, mayor de edad y natural de Colombia, que conociendo los motivos por los cuales me encuentro rindiendo esta declaración, hago un relato claro y conciso de los hechos que me atañen.

El 22 de septiembre de 2015 un juez de control de garantías emitió medida de aseguramiento en contra del "director espiritual" de la campaña de Óscar Iván Zuluaga. La Fiscalía le imputó cargos de espionaje, acceso abusivo a sistemas informáticos, uso de software malicioso con el fin de crear una plan de desprestigio en las redes sociales y medios de comunicación contra las negociaciones de paz y el presidente Juan Manuel Santos. El 25 de julio de 2016 el sindicato de Sindesena denuncia que en el Área de formación "Cadena de Automatización" del Centro Tecnológico de la Manufactura Avanzada CTMA, se aplican medidas de vigilancia y control a los instructores con supuestos "fines pedagógicos". Los juicios de valor sobre la presentación personal, la cultura, la amabilidad, el compromiso y la responsabilidad del instructor, así como los controles biométricos de entrada y salida a los talleres, expuestos en la picota pública, atentan contra la honra, el buen nombre y la dignidad humana. A estos dos casos habrá que agregar dos datos: El exdirector del SENA huyó del país y la cartelera de "Cultura A" fue retirada de los muros del CTMA.

No es por ingenuidad que alguien se pregunte: "qué hay de malo en todo eso?", es que la estupidez se viene generalizando a cuenta de sofismas altruistas que encubren sucias intenciones. Para los casos que tratamos funciona así: El asesor de la campaña presidencial se hace llamar "director espiritual", concepto decoroso con el que orientará a sus compañeros a tener un tono de "respeto" hacia la "dignidad" de los demás. De otro lado la "Cultura A", con sus juicios de valor, pretenden promover un modelo de instructor que termina descalificando a quienes no se ajusten a él. Estos discursos encuentran terreno abonado en la ignorancia de las libertades fundamentales, a tal punto que se aceptan condicionamientos arbitrarios con tal naturalidad que no da espacio a la sospecha ni al cuestionamiento. Por eso la expresión con que inicio este párrafo es usada habitualmente no como pregunta sino como afirmación: "pues qué hay de malo en eso!"; y es que hay gente con tan profundo sentimiento de esclavitud que no cree en la libertad propia ni ajena.

Bajo estas dos premisas, la de un discurso solapado y una ignorancia ramplona, es que se da pie para que se cometan, con descaro y sin vergüenza, en plan organizado y en aumento exponencial, esos y más atropellos contra la dignidad y la libertad. (¿Y si esto hacen con los instructores, que tienen la misión de formar con integridad, qué habrá de esperarse de los aprendices hechos a imagen y semejanza?). Esta pesadilla social ya la había imaginado un escritor inglés hace más de 60 años, pero me asombra con qué docilidad se ha aprobado la vigilancia del "Gran Hermano" controlando, por ejemplo, la entrada y salida de un puesto de trabajo, "la Policía del Pensamiento" configurando su instructor ideal, y la "Neolengua" que denomina cultura lo que de hecho es denigrar.  Pero esta situación no puede desalentar a quienes se empeñan por un Proceso transformador de la sociedad, aunque esa maquinaria perversa se mueva bajo el consentimiento de muchos, la conciencia social habrá de prevalecer. Ya sea en mediáticos escenarios políticos o en los inmediatos escenarios laborales las denuncias esclarecedores harán huir a los sofistas y callar los sofismas; y si no, en qué escondrijo está el "director espiritual" y en qué mudez la cartelera de la "Cultura A". 

La incapacidad de ciertos líderes para manejar, con buen trato personal, acciones de comunicación, cooperación y creación, los ha llevado, con una actitud facilista y cobarde, a deformar esas acciones por las de vigilar, juzgar y dominar.  
  
Finalmente me pedirán que diga si tengo algo más que agregar, corregir o enmendar en la presente diligencia, a lo que contesto que sobre este particular: No. Y que cuando tenga otro motivo que merezca mi humilde y llana versión, la daré con la misma libertad y espontaneidad con que creo haber hecho ésta.

Sobre el desminado del campo



En Medellín, a los 29 días del mes de julio de 2016, con el fin de rendir versión libre y espontánea, sin apremio, ni juramentos, ni abogados, declararé de manera clara y precisa las preguntas y respuestas que sobre este Proceso me embargan. A la cuestión de mis Generalidades de Ley baste saber que soy Alonso Quesadasimple y llano instructor, mayor de edad y natural de Colombia, que conociendo los motivos por los cuales me encuentro rindiendo esta declaración, hago un relato claro y conciso de los hechos que me atañen.

El 7 de marzo de 2005 el Gobierno y las FARC acordaron el desminado humanitario de los campos en la vereda El Orejón, municipio de Briceño Antioquia, "donde hay más explosivos que personas"; un batallón del Ejército y miembros de las FARC trabajarán en el proceso de limpieza para frenar la lista de más de 11.000 víctimas. El 15 de febrero de 2016 el director general del SENA firmó un "Pacto de Integridad y Transparencia" ante la Procuraduría General de la Nación y la Secretaria de Transparencia de la Presidencia, e invitó a los directores regionales y subdirectores de centros de formación a comprometerse a cumplir con 6 obligaciones para luchar contra la corrupción.

A la pregunta obligada de qué relación tiene una noticia con la otra, valga resaltar que ambos son buenos propósitos para terminar con formas cobardes y despreciables de hacer la guerra y de administrar lo público, formas que a lo largo y a lo ancho de sus campos de acción siempre han cobrado una misma víctima: la población indefensa. Y aunque es una perogrullada habrá que decir que la guerrilla reconoce que ha ejecutado el acto infame de sembrar minas antipersonas y que en el SENA se cometen actos de corrupción, en consecuencia los lideres que firman estos acuerdos y obligaciones reconocen su responsabilidad en esas censurables prácticas. 

Nadie me preguntará qué sentido tienen esas ceremonias porque todos sabemos que sus protagonistas gustan más del protocolo y la solemnidad que de cumplir promesas con sinceridad. Basta que pase algún tiempo para que se revele la farsa. Pero es bien particular la hipocresía del Pacto de Integridad y Transparencia que proclaman los directivos del SENA, pues ellos estiman la corrupción como una amenaza en el futuro y no consideran que es un hecho que ellos mismos perpetúan. No quieren advertir que en su campo laboral ya están sembradas las minas que siguen ocasionando el temor en los empleados contratistas, el terror de perder sus empleos si no cumplen "otras obligaciones" no explícitas en el contrato. Esas minas someten las personas al mutismo, los vuelve cómplices de esos vejámenes, y cuando el valor y la honestidad no consiente el sometimiento los obliga al desplazamiento, al despido, al desprecio, mutilan su estabilidad que conlleva acaso al derrumbe de la persona o de su familia. Habitualmente asociamos la corrupción con cifras monetarias, pero el daño humano y social es incalculable. Esos protocolos de solemnidad me hacen acordar lo que decía un Señor por ahí, tras esos hermosos "sepulcros blanqueados se hayan huesos de muertos y podredumbre".  

Si me preguntan que opinión tengo de un equipo conformado por un soldado experto en desactivar minas y un guerrillero que sabe donde están sembradas, respondo que es la manera mas sensata de unir contradictores para hacer efectiva la tarea y dar un parte de confianza de que se elimina el peligro. El "Pacto de Integridad y Transparencia" debiera implementar esta metodología que se aplica en los campos de El Orejón. Si real y ciertamente quieren erradicar la corrupción de los campos laborales del SENA en todos los centros de formación del país, sin duda que la Secretaría de Transparencia debería invitar a los contradictores de la administración del SENA, a los sindicatos, quienes no solo tienen el valor de denunciar si no que conocen exactamente las coordenadas de esas minas, sus nombres propios, las circunstancias precisas para eliminar esa peligrosa, cobarde y devastadora forma de corrupción.

Finalmente me pedirán que diga si tengo algo más que agregar, corregir o enmendar en la presente diligencia, a lo que contesto que sobre este particular: No. Y que cuando tenga otro motivo que merezca mi humilde y llana versión, la daré con la misma libertad y espontaneidad con que creo haber hecho ésta.

Sobre la hipocresia y la sinceridad para pedir un Si



En Medellín, a los veintidós días del mes de julio de dos mil dieciséis, con el fin de rendir versión libre y espontánea, sin apremio, ni juramentos, ni abogados, declararé de manera clara y precisa las preguntas y respuestas que sobre este Proceso me embargan. A la cuestión de mis Generalidades de Ley baste saber que soy Alonso Quesadasimple y llano instructor, mayor de edad y natural de Colombia, que conociendo los motivos por los cuales me encuentro rindiendo esta declaración, hago un relato claro y conciso de los hechos que me atañen.

El martes 2 de julio, como parte de las jornadas de inducción, los nuevos aprendices de los Centros de Formación del Área Metropolitana de Medellín se convocaron en las canchas del Complejo Norte en torno a una improvisada tarima donde se amenizaba con "Actividades culturales y diversión" en tanto llegara el Director General para arengar sobre las maravillas de la institución más querida del país y lo bonito de hacer parte de esta familia. Con camisetas y viseras blancas, con bombas y palomas de papel, también blancas, y con coro de subdirectores, el Director pretendió animar a los escépticos muchachos a que hicieran votos por la paz de Colombia lanzando las bombas cual plegarias al cielo; pero ellos buscaban la sombra donde evadir el inclemente sol. El viernes 15 de julio, en marcha carnavalesca y multicultural desfilaron por las calles de Medellín, desde el parque de las luces al parque de los deseos, movimientos y organizaciones sociales, culturales y políticas bajo la consigna: "El Sí está de fiesta". Con danzas y chirimías, con canciones y consignas, con banderas y carteles, hombres y mujeres, campesinos y obreros, jóvenes de variadas pintas y semblantes en representación de la población rural de Antioquia, clamaban por la Paz esperando la solidaridad del ciudadano de a pié para con esa otra Colombia que ha padecido la violencia del Paramilitarismo, de las Guerrillas y las Bandas Criminales. 

A la pregunta de por qué una misma aspiración, la de la paz, parece no tener el mismo sentido en estas dos situaciones que presento como hechos que me atañen, respondo que pueden ser tan diferentes como el día de Marte lo es al día de Venus, como la guerra lo es al amor. Y es que en una convocatoria oportunista, como la del día martes, en la que con un discurso tan insustancial, hecho más con adjetivos para encubrir engaños y falsas promesas que de argumentos de esperanza para apostarle a la paz. No en vano la respuesta de indiferencia de los jóvenes a esa retórica de prismas sin espesor que profesan esos dirigentes, y su comité de aplausos, que saben tan poco del sentimiento popular y subestiman su inteligencia. Otra cosa es la convicción auténtica, nacida de la dura experiencia y la reflexión, de quienes emprenden el camino desde el campo y los pueblos para recorrer las calles de la gran ciudad para cantar, bailar y gritar a sus habitantes, pueblo de dura cerviz, a que comprendan que, más allá de los documentos que firmen o no unas personalidades, la paz la construye la gente, con su presencia, con sus gestos, con sus actos de solidaridad y amor. 

Aunque no se me pregunte debo decir que el acto que montó el Director y los Subdirectores de Centro me produce indignación y vergüenza. En cuanto al sentimiento que me produjo las personas que hacían fiesta por "el Sí", no pude evitar verlos como una marcha de sobrevivientes que vuelven de la guerra a quienes los habitantes de la ciudad, espectadores pasivos de esa tragedia, debíamos recibir en calle de honor con aplausos y abrazos.  

Finalmente me pedirán que diga si tengo algo más que agregar, corregir o enmendar en la presente diligencia, a lo que contesto que sobre este particular: No. Y que cuando tenga otro motivo que merezca mi humilde y llana versión, la daré con la misma libertad y espontaneidad con que creo haber hecho ésta.

Sobre el cese de hostilidades



(Si ya leyó la anterior declaración puede obviar la lectura de este primer párrafo
En Medellín, a los quince días del mes de julio de dos mil dieciséis, con el fin de rendir versión libre y espontánea, sin apremio, ni juramentos, ni abogados, declararé de manera clara y precisa las preguntas y respuestas que sobre este Proceso me embargan. A la cuestión de mis Generalidades de Ley baste saber que soy Alonso Quesadasimple y llano instructor, mayor de edad y natural de Colombia, que conociendo los motivos por los cuales me encuentro rindiendo esta declaración, hago un relato claro y conciso de los hechos que me atañen.

El pasado jueves 23 de junio se firmó el acuerdo de "Cese al fuego y de hostilidades bilateral" entre las delegaciones del Gobierno Nacional y las Farc. El Lunes 11 de julio siguiente es elegido un nuevo Fiscal, quien declara consolidar una política integral contra la violencia intrafamiliar. E
ntre esas dos fechas, lo que no reportaron las noticias y menos aun advirtieron los analistas de conflictos, fue cometido un acto de hostilidad consuetudinario por parte de un directivo SENA contra un instructor, y todo con la perversa sutileza que se viene ejerciendo este tipo de violencia, dejando a tal punto sumido a la víctima en un deterioro de su confianza que ahora se debate entre un mórbido estigma y conflictivas relaciones familiares. El hecho ocurrió tan rápido que podría juzgarse espontáneo, pero era de tal premeditación que sólo se explica por una profunda e histórica animadversión. El instructor se paseaba por casualidad por los corredores de su centro de formación cuando de pronto se topa con este directivo a quien, en su hábito de cortesía y buen trato, se dispone a saludar como suele hacer de forma pareja con colegas y aprendices; pero por respuesta recibe el mismo trato de indiferencia que se otorga al vacío. 

A la pregunta de si considero este hecho como un acto de hostilidad, respondo que la denominación técnica es mobbing y que a esta táctica de atentado moral en particular se le llama "ningunear": el victimario se propone excluir a quien pretenda participar en su gestión con criterios constructivos tratándolo como un ser invisible, para infravalorarlo y bloquearlo, inculcando finalmente un sentido de temor y culpa que no permita levantar si quiera los ojos ante su autoridad y poder así tomar tranquilamente decisiones arbitrarias y de beneficio propio.  

Si el interrogador no comprende bien la relación que tienen los dos hechos fechados en el segundo párrafo con el caso que expongo, debo responder que el cese de hostilidades entre el Gobierno y las Farc sólo hacen referencia a la punta del iceberg de muchos años de violencia armada, pero valga señalar que ha sido más profunda y perniciosa la violencia moral que han cometido las clases dirigentes contra el pueblo colombiano y que ha desencadenado en violencia familiar que hoy es tema de especial atención por parte de las autoridades pues llega a niveles tan graves como para que un Fiscal tome por prioridad de su gestión. Si queremos instaurar una paz verdadera y duradera pedimos a estos dirigentes que cesen sus hostilidades, que depongan sus máscaras, que desmonten su farsa, que desarticulen su cuadrilla de favoritos, que actúen con sinceridad y que den un trato digno y ecuánime a cada persona bajo su dirección. En particular se hace este llamado a los dirigentes y subdirigentes del SENA para con los instructores, quienes vienen cumpliendo un papel decisivo en la construcción de paz, formando a sus aprendices en la dignidad y la justicia, asuntos que sólo pueden enseñar cuando los reflejan en su misma vida cuando es digna y justa. 


Finalmente me pedirán que diga si tengo algo más que agregar, corregir o enmendar en la presente diligencia, a lo que contesto que sobre este particular: No. Y que cuando tenga otro motivo que merezca mi humilde y llana versión, la daré con la misma libertad y espontaneidad con que creo haber hecho ésta.

Sobre la séptima proclama que omitió el Director




En Medellín, a los ocho días del mes de julio de dos mil dieciséis, con el fin de rendir versión libre y espontánea, sin apremio, ni juramentos, ni abogados, declararé de manera clara y precisa las preguntas y respuestas que sobre este Proceso me embargan. A la cuestión de mis Generalidades de Ley baste saber que soy Alonso Quesada, simple y llano instructor, mayor de edad y natural de Colombia, que conociendo los motivos por los cuales me encuentro rindiendo esta declaración, hago un relato claro y conciso de los hechos que me atañen.

El pasado martes 21 de junio se celebró con gran pompa los 59 años de fundación del SENA con Presidente, Ministra y Director por protagonistas y con aprendices de reparto. La escena no podía ser más oportuna para hacer proselitismo al Proceso, pues todos saben del importante papel que suele jugar el SENA en estos certámenes. Fue entonces cuando con postura solemne y tono altisonante el Director promulgó "Las seis proclamas del SENA". Confieso que quedé conturbado. Por el contrario el orador se notó orgulloso, acaso impresionado de su propia elocuencia. Pero cuando unos días después quiso confirmar el impacto del discurso entre su corte, parece que no tomaron buena nota de su testamento y es así como ahora se ha tomado la tarea de ir por todo el país para verificar que todos se hayan aprendido de memoria sus anuncios.
  
Si me preguntan qué opinión merecen estos hechos, respondo con espontaneidad y sin mucha preparación que los tres primeros enunciados rayan con la añoranza y los demás con la fantasía. No por eso estas ilusiones merecen el desprecio, pero valga señalar la falta de perfección de la colección porque a quien se le ocurre anunciar tan sólo seis proclamas si en asuntos de tal trascendencia el seis no existe. No es preciso conocer a Pitágoras, todo el que ha escuchado a Lisandro Mesa sabe que el siete es una cifra mágica, completa. El siete es un número tan sagrado que de no ser por la séptima papeleta no tendríamos Nueva Constitución. Lo que más incomoda  a mi empeño simbólico es lo obtuso e incompleto de las proclamas, por eso abogo a que se enuncie la Séptima Proclama, la que dé perfecta realidad a las seis fantasías que la preceden.

Insistirán en preguntarme cuál es la Séptima Proclama que omitió el Director, respondo con el mismo tono conjugando el enunciado en futuro de la primera personal del plural: "Aumentaremos la planta de personal del SENA, porque para embarcarnos al futuro por otros 59 años, sólo lo lograremos con una tripulación con sentido de pertenencia y bien recompensada". En este momento el personal de planta es otra especie en vía de extinción. Los contratistas son tan pasajeros como los aprendices, se bajan en cualquier puerto o los tiran en alta mar. Sin planta de personal, sin una verdadera tripulación, esta embarcación encallará en islas extrañas, o se hundirá en profundas aguas internacionales o se perderá en horizontes desconocidos.


Así como Moisés después de haber quebrado las primeras tablas de La Ley volvió a subir para reescribirlas, las "Las Siete Proclamas" sobre el futuro del SENA podrían quedar perfectamente así:

  1. El SENA no se va a privatizar.
  2. No reduciremos los recursos del SENA.
  3. Seguiremos siendo parte del sector económico.
  4. Modernizaremos el SENA con tecnología.
  5. Vamos a profundizar nuestra presencia internacional.
  6. Técnicos y Tecnólogos podrán acceder a especializaciones y maestrías.
  7. Aumentaremos la planta de personal del SENA.


Finalmente me pedirán que diga si tengo algo más que agregar, corregir o enmendar en la presente diligencia, a lo que contesto que sobre este particular: No. Y que cuando tenga otro motivo que merezca mi humilde y llana versión, la daré con la misma libertad y espontaneidad con que creo haber hecho ésta.