Sobre el cese de hostilidades



(Si ya leyó la anterior declaración puede obviar la lectura de este primer párrafo
En Medellín, a los quince días del mes de julio de dos mil dieciséis, con el fin de rendir versión libre y espontánea, sin apremio, ni juramentos, ni abogados, declararé de manera clara y precisa las preguntas y respuestas que sobre este Proceso me embargan. A la cuestión de mis Generalidades de Ley baste saber que soy Alonso Quesadasimple y llano instructor, mayor de edad y natural de Colombia, que conociendo los motivos por los cuales me encuentro rindiendo esta declaración, hago un relato claro y conciso de los hechos que me atañen.

El pasado jueves 23 de junio se firmó el acuerdo de "Cese al fuego y de hostilidades bilateral" entre las delegaciones del Gobierno Nacional y las Farc. El Lunes 11 de julio siguiente es elegido un nuevo Fiscal, quien declara consolidar una política integral contra la violencia intrafamiliar. E
ntre esas dos fechas, lo que no reportaron las noticias y menos aun advirtieron los analistas de conflictos, fue cometido un acto de hostilidad consuetudinario por parte de un directivo SENA contra un instructor, y todo con la perversa sutileza que se viene ejerciendo este tipo de violencia, dejando a tal punto sumido a la víctima en un deterioro de su confianza que ahora se debate entre un mórbido estigma y conflictivas relaciones familiares. El hecho ocurrió tan rápido que podría juzgarse espontáneo, pero era de tal premeditación que sólo se explica por una profunda e histórica animadversión. El instructor se paseaba por casualidad por los corredores de su centro de formación cuando de pronto se topa con este directivo a quien, en su hábito de cortesía y buen trato, se dispone a saludar como suele hacer de forma pareja con colegas y aprendices; pero por respuesta recibe el mismo trato de indiferencia que se otorga al vacío. 

A la pregunta de si considero este hecho como un acto de hostilidad, respondo que la denominación técnica es mobbing y que a esta táctica de atentado moral en particular se le llama "ningunear": el victimario se propone excluir a quien pretenda participar en su gestión con criterios constructivos tratándolo como un ser invisible, para infravalorarlo y bloquearlo, inculcando finalmente un sentido de temor y culpa que no permita levantar si quiera los ojos ante su autoridad y poder así tomar tranquilamente decisiones arbitrarias y de beneficio propio.  

Si el interrogador no comprende bien la relación que tienen los dos hechos fechados en el segundo párrafo con el caso que expongo, debo responder que el cese de hostilidades entre el Gobierno y las Farc sólo hacen referencia a la punta del iceberg de muchos años de violencia armada, pero valga señalar que ha sido más profunda y perniciosa la violencia moral que han cometido las clases dirigentes contra el pueblo colombiano y que ha desencadenado en violencia familiar que hoy es tema de especial atención por parte de las autoridades pues llega a niveles tan graves como para que un Fiscal tome por prioridad de su gestión. Si queremos instaurar una paz verdadera y duradera pedimos a estos dirigentes que cesen sus hostilidades, que depongan sus máscaras, que desmonten su farsa, que desarticulen su cuadrilla de favoritos, que actúen con sinceridad y que den un trato digno y ecuánime a cada persona bajo su dirección. En particular se hace este llamado a los dirigentes y subdirigentes del SENA para con los instructores, quienes vienen cumpliendo un papel decisivo en la construcción de paz, formando a sus aprendices en la dignidad y la justicia, asuntos que sólo pueden enseñar cuando los reflejan en su misma vida cuando es digna y justa. 


Finalmente me pedirán que diga si tengo algo más que agregar, corregir o enmendar en la presente diligencia, a lo que contesto que sobre este particular: No. Y que cuando tenga otro motivo que merezca mi humilde y llana versión, la daré con la misma libertad y espontaneidad con que creo haber hecho ésta.